LA ADVERSIDAD Y TU FE


“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estaras conmigo”
Salmo 23:4
Asi como el carbon se transforma en un diamante precioso cuando se somete a grandes presiones de cambios de temperatura, la adversidad es la presión que Dios utiliza para transformar nuestra vida en algo hermoso. El cambia nuestro corazón y nuestras actitudes y nos ensena a confiar en El.
En los problemas presentes, en lugar de frustarnos y desconfiar de Dios, debemos mirar hacia el mañana con la certidumbre de que el Senor esta haciendo su obra en nosotros.
La adversidad es el instrumento de Dios para moldear nuestro carácter y capacitarnos para el futuro. La adversidad no solo pone a prueba nuestra relación personal con el Senor, sino que nos permitirá ministrar en el futuro a los que estén en situaciones semejantes.
La adversidad revela los aspectos d’ebiles de nuestra vida que Dios desea fortalecer. Pablo dijo:” Porque cuando soy debil, entonces soy fuerte” II Corintios 12:10. El reconoció que sus debilidades se fortalecían en el Senor.
Dios tiene un propósito para cada adversidad. Aunque el propósito del enemigo es destruir nuestra fe, tu fe, el Senor puede transformar cualquier cosa para glorificarse en ella.
En vez de endurecer nuestro corazón en la adversidad, debemos buscar lo que Dios desea alcanzar por medio de ella y rendirnos a El.
Hace muchos anos un escritor cristiano dijo: “Nadie puede considerarse amigo de Dios si no ha pasado por muchas adversidades y tribulaciones. Estoy dispuesto a soportar con paciencia lo que el señor quiere hacer en mi.” Dios desea vehementemente que permanezcan en El, solo en El podras soportar todo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Dios se da conocer de una manera mas personal e intima a los que le obedecen. El quiere mostrarnos como tener una comunión con El: .Esta usted dispuesto a soportar con paciencia todo lo que el Senor quiere hacer en su vida? Le gustaria ser amigo de Dios?. Recuerde: “Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación, o si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos”. II Corintios 1:6
Fraternalmente,
Su amiga y hermana en Cristo Jesus,
Hellen G. Peralta