Imagínese una montaña muy grande cubierta de nieve.Por una de sus laderas una roca empieza a rodar.Al mismo tiempo, el polvo congelado empieza a tranformarse en hielo.
Muy pronto la roca habrá acumulado suficiente nieve como para duplicar su tamaño y aumentar la velocidad por la pendiente, arrasando con todo lo que se encuentre a su paso a el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, púes qué hemos de pedir
De igual manera, hay situaciones en nuestra vida que comienzan pequeñas y van creciendo hasta que perdemos el control de ellas.
Situaciones que destruyen nuestra confianza, nuestras amistades, nuestros principios y valores y hasta nuestra reputación. Por último, pensamos que no podemos hacer nada para recuperarnos de tal catstrófe.
Pero el evangeliio de Romanos 8:26 nos dice: "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad,pues qué hemos de pedir como conviene,no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles"
Es posible que usted no sepa qué hacer en medio de circunstancias inmanejables, pero sipuede estar seguro que Dios sí lo sabe "Cuando confiamos en el Señor todo se hace mejor y más llevadero.Una gran carga se nos quita de nuestra espalda".
No enfrentemos nuestras bolas de nieve o barro sólos, Dios desea grandemente que confiemos en El.
Le animo a que confíe en Dios, recuerde lo que nos enseña su Palabra, "Mas el que escudriña los corazones sabe cúal es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos"-Romanos 8: 27.
Con amor en Cristo Jesús,
Su hermana en la fe,
Hellen Peralta