LA ALABANZA EN MEDIO DEL DOLOR



Ciertamente  hay  días en que alabar al Señor es lo menos que queremos hacer. Quizás, hemos tenido un gran desaliento o una tragedia ha sacudido nuestra vida, como a mi  en estos momentos. Tal vez, hemos tenido un pésimo día en la oficina o experimentamos un período  de sequedad en nuestro caminar con el Señor. Caminamos por el valle de los huesos secos, le ha pasado usted?

Pero las circunstancias nunca deberían condicionar nuestra alabanza a Dios. El Señor siempre merece nuestra alabanza, y debemos ser diligentes en darle nuestra adoración a El. Fíjese en los cinco resultados de alabar  a Dios:

1.    La alabanza magnifica a Dios. Cuando alabamos al Señor, El recibe lo que se merece- Salmo 145:1-5

2.    La alabanza revela nuestra devoción a El. Demostramos nuestra decisión de exaltar Su nombre cuando le alabamos.

3.    La alabanza modifica la sobreestimación personal, desinflando el egoísmo.

4.    La alabanza nos motiva a una vida santa. Es imposible alabar a Dios cuando estamos corriendo en dirección apuesta a la de El.

5.    La alabanza nos ministra en tres áreas : espíritu, alma y cuerpo.
Ganamos humildad y liberamos  el gozo. Se aclara nuestra visión y nuestras emociones se calman. Además liberamos tensiones mientras que la energía de Dios es derramada en nuestras vidas.

Si amada/o hermano/a cuando creas que ya no tienes fuerzas, que tu aliento ha desaparecido!! Y que no hay esperanza en medio de nuestro dolor, recuerda siempre que en medio de la alabanza debemos magnificar a Dios, revelar nuestra devoción en medio de la tormenta, menguar para que El crezca, motivarnos a vivir una vida mejor, para que el siga ministrándonos como  dice I Tesalonicenses 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo, y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, se guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Le animo a que  siga confiando en Dios, los problemas a que somos sometidos siempre serán parte de nuestro crecimiento espiritual. 

Fraternalmente,

Su amiga y hermana en la Fe de Cristo Jesús,

Hellen Peralta