Hace muchos años, Sammy Morris, un estudiante africano, fue a estudiar a los Estados Unidos para matricualrse en una universidad cristiana. Murió antes de haber concluido sus estudios, pero dejó una impresión indeleble en aquella institución. Sammy vivió entre los estudiantes y maestros de tal modo, que su vida conducía a la gente hacia Cristo. Se consideraba nada más que un principiante en la escuela del discipulado cristiano, y buscaba ávidamente la ayuda de aquellos que consideraba más maduros que él.
Lo irónico de la situación era que sus amigos y asociados reconocían en Sammy la esencia misma de la semejanza a Cristo. Mientras él pensaba que estaba muy lejos de sobresalir, !era precisamente esta cualidad de humildad cristiana la que hacía a Cristo visible con mayor claridad!.
Aqui tenemos una paradoja. Aquellos que se enorgullecen de su santidad y de sus logros espirituales pueden, por medio de esta misma jactancia, manifestar que viven enganándose a sí mismos y en plena pobreza espiritual. Los que reconocen su diaria dependencia de la gracia permanente de Dios sobre su vida, pueden estar demostrando una posición mas más agradable a Cristo.
El hambe y la sed de justicia una condición imprescindible para todos los creyentes. Es una necesidad que los creyentes jamás pueden superar en esta vida. Tal vez al fin y al cabo los que tienen un mayor grado de santidad, sean quienes estén menos conscientes de ello
El libro de Filipenses nos recuerda en el capítulo 3:12."Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosas hago:olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante"
Le animo a que pueda seguir adelante en este año del 2012, que se haga meta, que sea firme en sus propósitos, que pueda llegar a convertirse en un verdadero discípulo y a que podamos como Sammy reflejar el amor de nuestro Salvador Jesús en nuestras vidas para que muchos vengan al reino,
Su hermana en la Fe de Cristo Jesús,
Hellen Peralta